Fuiste una confirmación.
Vos, un sibarita, mi cuerpo, un lupanar.
Me tocó a mí recibirte y pudo ser otra.
Otra la de la espera, la de la negación.
Pero mi ecuador pudo encontrar tu solsticio.
Un avistaje.
Y en mi exilio de vos, intento mil malabares para no amarte.
Aunque esta vida sin tu vida ha sido un lento suicidio.

